El gel de sílice es un silicato amorfo, un material duro y translúcido formado por gránulos de entre 1 y 12 mm de diámetro, en los que existe un número muy elevado de poros microscópicos.
Al controlar la humedad, el gel de sílice actúa como una pequeña esponja que, a una temperatura de 24°C y con una humedad relativa del 20%, puede absorber el 35% de su peso en agua. A diferencia de una esponja, sin embargo, permanece seco incluso a su máxima capacidad. Cuanto mayor es la humedad relativa, más agua absorbe, y la cantidad de agua absorbida aumenta cuanto más largo es el período.
Partiendo de las calidades base — gel de sílice microporoso, macroporoso y en perlas — podemos realizar cualquier solución de control de humedad, basada en el tamaño de los cristales (1–2 mm, 2–7 mm) o la composición química (gel de sílice indicador con o sin cobalto) en distintos formatos de envasado (sobres de 5–10 g, bolsas de 100 g, cajas de plástico de 1 kg).